¿Qué tan blanca será la hoja donde se escribirá la nueva constitución?

Por Sebastián Ainzúa Auerbach

La “hoja en Blanco” fue uno de los temas álgidos en el acuerdo del 15 de noviembre. El concepto se refiere a la idea de que la convención NO hará una “revisión y modificación de la actual la actual constitución, sino que comenzará desde “cero”

Esta idea, que conceptualmente parece un triunfo podría demostrar ser ineficaz si es que la composición de la convención (cualquiera sea su formato) mantiene inalterable la actual distribución del espectro político.

Lo que estamos viendo estos días, con las declaraciones de emblemáticos actores políticos de la derecha donde anuncian sus votos por el apruebo, es un cambio en la estrategia de parte de los partidos, de cara a la nueva constitución.

Todas las encuestas por sentado un triunfo holgado de la opción apruebo y, por lo tanto, hay voces que se están desmarcando del rechazo, para convertirse en actores legítimos de cara a la elección de la convención constitucional.

Por ello, la aparición de un referente como Longueira de cara a las convenciones es una señal de que la derecha apostará por pesos pesados para participar de la redacción de la nueva carta magna. De hecho, se sabe que se han estado explorando opciones de parlamentarios, alcaldes o incluso ministros para las postulaciones a la convención.

Caras conocidas e influyentes podrían formar parte del proceso… lo que, además, se ve alimentado con la idea de que hay muchos parlamentarios que no podrán repostular para las elecciones de octubre del próximo año, lo que abre espacio para que utilicen el proceso constitucional como una estación de transbordo…

Sume a ello, dos factores adicionales.

1.- Que bajo el sistema de elecciones vigentes, los independientes tienen nula opción real de triunfo

2- Que el articulado de la nueva carta deberá ser aprobado con 2/3 de los votos. Lo que implicará tener que llegar a acuerdos con los mismos que no han querido allanarse a cambios profundos pero urgentes.

Este escenario difícil, nos hace pensar que la hoja no será tan blanca, sino que estará teñida por la impronta de un parlamento incapaz de hacer cambios y, desprestigiado política y moralmente.

Todo ello, nos obliga a estar atentos y alertas para redoblar el esfuerzo de movilización y participación de cara a las elecciones de octubre y abril próximos.

Entradas recomendadas